Por razones económicas los primeros años salieron procesionalmente con diversas imágenes de Cristo que no describían este momento, hasta que en 1992 se iba haciendo necesario hacer material la idea, y hubo un donante anónimo que sufrago los gastos del paso. Una vez conseguida la financiación había que buscar al artista. Con motivo de II Congreso Nacional de Cofradías celebrado en León en Febrero de 1992, dio la casualidad de que se entablara conversación entre los cargos dirigentes de la cofradía y el escultor zamorano Ricardo Flecha Barrio resultando de la conversación un primer compromiso sobre la hechura del paso de la Elevación de la Cruz. Con posterioridad a este primer encuentro se llegaría a un acuerdo y del que saldría un compromiso y un boceto del artista.
La imagen de Cristo quedaría hecha para la Semana Santa de 1993 saliendo ya procesionalmente el Jueves Santo. El aspecto económico nuevamente volvió a retrasar el proyecto del paso y no será hasta la noche del Lunes Santo de 1998, cuando la cofradía vio cumplido su propósito de completar el paso con varias figuras, tres sayones, realizadas por las manos del mismo escultor. Quedo sin realizar uno de los sayones que figuraba en el boceto original.
El Paso consta de cuatro imágenes, que alegóricamente representan las tres edades, distribuyéndose de la siguiente forma Cristo clavado en la cruz es elevado en esta por tres sayones, uno de ellos tira de la soga por delante al mismo tiempo que los otros respectivamente empujan y calza la cruz.
La imagen de Cristo está realizada en madera de tilo. Para darle mayor realismo, a petición del imaginero, un Hermano donó una prótesis dental y otro unos ojos de cristal. La imagen esculpida con sobrecogedora anatomía expresa el dolor en el rostro desencajado y feo por el dolor que supone estar sujeto por unos clavos en las manos mientras tres sayones de estéticas grotescas hacen fuerza para elevar la cruz reflejando plenamente este esfuerzo. Estas imágenes de gran volumen están policromadas en colores lisos y tonos pastel.
Todo el grupo escultórico, en particular la del niño, causaron impacto en el público zaragozano, al asomar de entre sus ropas sus nalgas. La perspectiva estudiada permite contemplar, desde uno de sus ángulos, todos los rostros al unísono de las figuras que componen el paso. Tras la Semana Santa de 1998, las nuevas figuras sufrieron ligeras modificaciones, con el fin de mejorar el conjunto.
Un paso que se fija en la tradición de la imaginería castellana a la que aplica conceptos de la estética actual.